Estilo Nórdico

CLAVES: El estilo nórdico se basa en el principio fundamental de simpleza y sencillez máxima en las formas. No existen los detalles innecesarios y está compuesto de formas suaves y ligeras.

Se trata de un estilo refinado y natural. Se busca la máxima funcionalidad. La sencillez y el orden racional del almacenaje marcan sus pautas a seguir.

COLORES BASE: Los colores protagonistas deberán ser claros para lograr una de sus máximas, sacar el máximo partido a la luz natural.

Como norma general los suelos serán entarimados, buscando un grado de confort aceptable dentro de la simpleza de la estancia.

COLORES SECUNDARIOS: Algunos toques de color se introducen mediante pequeños accesorios tales como, cojines, mantas, colchas, objetos decorativos funcionales y cuadros. Estos complementos pueden ser estampados, pero siempre, con un fondo blanco.

ELEMENTOS PROTAGONISTAS: Los elementos protagonistas y muebles de mayor envergadura de esta decoración deberán ser de madera, siempre en tonos claros. Se utilizan maderas de arce, pino, haya, abedul y roble; y tendrán líneas rectas buscando la máxima sencillez.

ELEMENTOS AUXILIARES: También se puede ver madera en los accesorios decorativos, siendo la verdadera protagonista del conjunto nórdico.

ILUMINACIÓN: Referente a la iluminación de estos espacios, debe ser abundante, y el tono claro que predomina ayuda a conseguirlo.

En primer lugar habría que potenciar al máximo la entrada de luz exterior con telas ligeras y tonos claros en cortinas y visillos.

Para la noche, la luz artificial escogida será blanca y potente para que no cree juegos de luces y sombras